El don de la videncia

Hay algunas personas que tienen el don de recibir información de acontecimientos del pasado y del futuro de otras personas. Este don recibe el nombre de videncia o de clarividencia y, lógicamente, sólo está al alcance de unos pocos elegidos.

Tan sólo con una búsqueda en Internet podemos encontrar un montón de opciones de videntes fiables, pero es necesario saber si los videntes en cuestión es o no un videntes fiables.

Y es que, como muchísimas otras cosas en este mundo, Internet también ha cambiado de manera radical al mundo de la videncia, que ha tenido que adaptarse a los tiempos y pasar de la consulta tradicional a la consulta online. La consulta telefónica sigue siendo una de las vías más utilizadas, puesto que es menos fría que a través de una página web, pues permite escuchar una voz y poder conectar espiritualmente con esa persona.

Cómo saber si un vidente es fiable

En el mundo de la videncia, la mejor manera de saber si un vidente es bueno o no es conocer la opinión de otras personas como nosotros, que han acudido a ese vidente y ha acertado de pleno. Es el llamado sistema boca oído y, con las redes sociales, ahora resulta mucho más fácil encontrar un buen vidente, tan sólo viendo lo que opinan de él sus clientes en su página de Facebook o Instagram.

Otra manera de dar con un buen vidente es cuando nos atienden por teléfono. Es necesario prestar un poco de atención, para darnos cuenta si nos está haciendo preguntas de más, como para hacernos dar nosotros mismos la información. Si nos está preguntado continuamente es posible que esté consiguiendo demasiada información.

Un buen vidente es aquél que inmediatamente después de tu pregunta, empieza a hacer sus predicciones o sus visiones sin necesidad de tener que hacer ninguna pregunta.

También existen premios en este ámbito, como en cualquiera de los ámbitos profesionales de este mundo y ello nos permite saber si ese vidente tiene algún tipo de reconocimiento especial que lo haga recomendable.

Necesitamos la verdad

Cuando solicitamos los servicios de un vidente, normalmente estamos en dificultades en temas como la pareja, el amor, la salud o la economía y, por lo tanto, necesitamos que nos atienda un buen profesional, honesto, claro y sincero.

También, es evidente, que ante un mal momento, todos necesitamos ser bien tratados y que esa persona a quien estamos contando una situación muy complicada nos trate desde el respeto y con cariño, a la vez que sea cercana.

También es cierto que, ante determinados problemas, a nadie nos gusta ser juzgados o culpabilizados, por lo que es un factor importante en un vidente que no nos juzgue ante nada de lo que le estamos consultando y, obviamente, que no nos haga responsable de la situación. Es evidente que podremos detectar la implicación de esa persona con nuestros problemas y la resolución de los mismos.

Herramientas de los videntes

Hay muchas personas con el don de la videncia que manifiestan imágenes de nuestro pasado o nuestro futuro en sus cabezas y que no tienen otra herramienta que la conexión espiritual que consiguen con nosotros. Existen muchísimas clases de videncia y muchos videntes tienen sus propias fórmulas para conectar con lo oculto y encontrar toda la información escondida.

Otros videntes utilizan algunas herramientas como el Tarot, que es la herramienta más habitual, para conectar con nuestra vida y darnos la clave para encontrar las soluciones que estamos buscando para nuestros problemas. Las cartas son un sistema ancestral para desvelar la información que el futuro oculta.

Las cartas son capaces de transmitir muchísima información a través de su orden y disposición, así como de su conexión con el tarotista. En general, los videntes se apoyan en las diferentes combinaciones para dar con el mensaje correcto y, como expertos en la materia saben entender perfectamente la conexión entre todos los elementos.

Y también será necesaria otra conexión, la del vidente con nosotros mismos y, en el momento que se produce, aparece la respuesta a todo lo que estamos buscando: una pareja, una solución a nuestros problemas de amor o desamor, a nuestros problemas económicos o a esa enfermedad que tanto nos preocupa.